Categories
Informes CDJ

SITUACIÓN DE LAS PERSONAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA – Primer Semestre 2026

Durante el primer semestre de 2026, el Centro para los Defensores y la Justicia (CDJ) documentó 146 ataques e incidentes de seguridad en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos en Venezuela.

Persisten la criminalización, represión y control en contra de quienes promueven, defienden y exigen derechos humanos en un contexto de crisis política y la persistencia de una política de Estado de miedo y persecución, que tiene como fin la neutralización de la sociedad civil.

En el marco de los cambios institucionales que se están dando en el país, sigue siendo necesaria la recuperación del espacio cívico y democrático y el cese de la violencia institucional, con el fin de mitigar los riesgos y las agresiones en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos.

Los 146 ataques e incidentes documentados en el período comprometen y afectan los derechos de las personas defensoras, y representan una disminución del 55% en comparación con el mismo período del año 2025, en el cual se registraron 321 situaciones.

Esta disminución no constituye una mejora en las condiciones para el trabajo de las organizaciones y personas defensoras, quienes siguen enfrentándose a leyes restrictivas, amenazas de funcionarios y a un entorno que no habilita ni otorga garantías para el ejercicio libre y pleno de sus actividades.

A pesar de la disminución del número de ataques, frente a las constantes limitaciones y a la falta de avances en la recuperación plena  del espacio cívico, el temor de la sociedad civil a sufrir represalias por su accionar permanece vigente.

A pesar de los cambios en el contexto venezolano posterior a los hechos del 3 de enero, y las acciones que se han emprendido con el fin de reformar la institucionalidad en el país, el amedrentamiento y los ataques en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos no han cesado y siguen desarrollando sus actividades en un entorno restrictivo, de criminalización y control social. La representación gubernamental continúa aplicando patrones que conforman la política de Estado represiva y de persecución en contra de quienes se encuentran en primera línea de acción, defendiendo, exigiendo y promoviendo derechos.

Entre enero y junio se documentaron ataques en contra de las personas y organizaciones defensoras de los derechos humanos en el país, principalmente relacionados con la cooperación internacional, así como también afectaciones en torno a la vigencia y aplicación de la Ley de Fiscalización.

Preocupa la falta de avances en la derogación de las normas que restringen el espacio cívico ya que, sin la anulación de los instrumentos normativos orientados a restringir y controlar a la sociedad civil, no se podrá avanzar en la garantía de un entorno propicio y seguro para el ejercicio de sus actividades. En particular, las amenazas en torno a la aplicación de la Ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones No Gubernamentales y Organizaciones Sociales Sin Fines de Lucro, la Ley Constitucional contra el Odio, por la Convivencia Pacífica y la Tolerancia, entre otras. De igual forma, debe cesar el uso de la legislación antiterrorismo y sobre delincuencia organizada para criminalizar la defensa de derechos.

Los 146 ataques e incidentes de seguridad documentados reflejan entre los principales patrones de agresión y amedrentamiento los siguientes:

Durante el período, los discursos estigmatizantes fueron reiterados. El mensaje y la narrativa en contra de las personas y organizaciones de derechos humanos, se basó en acusaciones sin fundamento relacionadas a que estas presuntamente realizan “actividades ilícitas y dirigidas a desestabilizar el país”, de conspirar, de ser ladrones o corruptas y se amenazó en diversas oportunidades con iniciar investigaciones en su contra. Algunos defensores siguen sometidos a procesos penales o amenazados de ser investigados, asimismo, les fue negado el beneficio de amnistía.

Sigue vigente un marco legal restrictivo, en lo administrativo, civil y penal de forma contraria a las obligaciones del Estado de cara a la promoción y protección de la defensa de derechos humanos,  son las principales herramientas empleadas por el Estado con el fin de controlar y obstaculizar las acciones de documentación, denuncia, incidencia, cooperación y acción humanitaria, ejercida por las organizaciones no gubernamentales para hacer frente a la crisis socio-política y de derechos humanos existente en el país y asistir y acompañar a las víctimas de los abusos y crímenes cometidos por el Estado en sus procesos de verdad, justicia y reparación. Se hace uso del derecho penal, especialmente de la norma que tipifica el delito de difamación, de las leyes contra el terrorismo y la delincuencia organizada para perseguir.

Es fundamental que en el marco de los procesos de cambio y reinstitucionalización que se  llevan a cabo en el país se cuente con una visión desde la perspectiva de los derechos humanos, por ello resulta imprescindible que las personas defensoras puedan participar y ofrecer una perspectiva de derechos y estándares para garantizar la efectividad en las reformas con un enfoque de protección de la dignidad humana.

El uso de marcos legales restrictivos y del derecho penal como herramientas de persecución, junto con tácticas de intimidación y estigmatización, debe cesar de manera inmediata. Resultan especialmente preocupantes las acciones dirigidas a deslegitimar la labor de las organizaciones de derechos humanos, en un contexto donde la ausencia de garantías institucionales profundiza la vulnerabilidad del espacio cívico.

Te invitamos a descargar nuestro reporte y conocer los detalles: CDJ – Reporte Primer Semestre 2026

Para contactarnos: centrodefensores@gmail.com, Twitter @DefensoresDDHH_ Instagram @centrodefensores, www.centrodefensores.org.ve

We invite you to download our report and find out the details.

CDJ – Report First Semester 2026

Categories
Informes CDJ

SITUACIÓN DE LAS PERSONAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA – Primer Trimestre 2026

Durante el primer trimestre de 2026, el Centro para los Defensores y la Justicia (CDJ) documentó 122 ataques e incidentes de seguridad en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos en Venezuela.

Estos hechos evidencian la continuidad de una política sistemática de criminalización, represión y control social, dirigida a restringir y sancionar el ejercicio del derecho a defender, promover y exigir derechos humanos. Lejos de ser eventos aislados, los ataques registrados reflejan un patrón sostenido de persecución que busca inhibir la acción cívica y debilitar el Espacio Cívico y Democrático.

Entre enero y marzo de 2026, no se registraron mejoras en las condiciones del espacio cívico y democrático en Venezuela. Por el contrario, se mantuvieron vigentes normativas restrictivas, que continúan limitando la actuación de personas y organizaciones de la sociedad civil, así como prácticas orientadas a criminalizar la labor de defensa y exigencia de derechos humanos.

Se documentaron 122 hechos que afectan el ejercicio del derecho a defender derechos humanos, y que representan una disminución del 48% en comparación con el mismo período de 2025, cuando se registraron 236 casos.

La disminución en el número de agresiones no responde al cese de las prácticas represivas. Es consecuencia directa del endurecimiento de las restricciones al espacio cívico, de la persistente estigmatización de las personas y organizaciones defensoras como enemigas del Estado, y de la consolidación de una política de terror orientada al control social. Esta situación ha obligado a quienes defienden, promueven y exigen derechos humanos a modificar sus formas de actuación, adoptando medidas de autoprotección, mayor cautela y, en muchos casos, prácticas de autocensura e inhibición, con el fin de prevenir represalias y reducir el riesgo de ser víctimas de la política de criminalización.

A pesar de los cambios en el contexto venezolano posterior a los hechos del 3 de enero, el amedrentamiento y los ataques en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos no han cesado y siguen desarrollando sus actividades en un entorno restrictivo, de criminalización y control social. La representación del Estado continúa aplicando patrones que conforman la política de Estado represiva y de persecución en contra de quienes se encuentran en primera línea de acción, defendiendo, exigiendo y promoviendo derechos.

Los 122 ataques e incidentes de seguridad documentados reflejan entre los principales patrones de agresión y amedrentamiento los siguientes:

Durante el trimestre, el CDJ documentó principalmente discursos y campañas de estigmatización, señalando de forma sistemática a las organizaciones no gubernamentales de ser agentes desestabilizadores y pretendiendo vincular sus actividades con supuestas acciones al margen de la ley y con hechos relacionados a desestabilización, como una forma de amedrentar y hostigar.

Este tipo de agresiones, tienen como fin el neutralizar a las organizaciones y personas defensoras identificándolas de acuerdo a la narrativa gubernamental como enemigos de la patria y exponerlos a posibles investigaciones y sanciones penales. La estigmatización se manifiesta además como un elemento que conduce la materialización de otro tipo de agresiones como por ejemplo las amenazas y los actos de hostigamiento e intimidación, entre otras afectaciones a la integridad y libertad personal.

El Estado sigue haciendo uso de los canales oficiales para ejercer violencia institucional con el fin de intimidar y hostigar a la sociedad civil y como forma de criminalizar el ejercicio legítimo del derecho a defender derechos humanos.

El primer trimestre se caracterizó por nuevas amenazas producto de la vigencia de normativas que limitan el derecho a la libertad de asociación y por el constante amedrentamiento a la defensa y exigencia de derechos humanos.

La persistencia de leyes restrictivas, junto con la ausencia de medidas para desmantelar el aparato represivo que afecta el espacio cívico, mantiene en riesgo la capacidad operativa de las organizaciones, limitando su funcionamiento dentro del marco legal y su independencia. Asimismo, este contexto incrementa la probabilidad de nuevas agresiones e incidentes de seguridad en su contra.

Al cierre del primer trimestre del 2026 defender, promover y exigir derechos humanos implica riesgos, el Estado mantiene vigente el aparato represivo y se continúan cometiendo agresiones en contra de personas y organizaciones de derechos humanos.

El discurso estatal sigue girando en torno al descrédito, la descalificación, el cuestionamiento y acusaciones en contra del movimiento de derechos humanos con el fin de pretender vincular sus actividades con acciones de proselitismo político, desestabilización e injerencia extranjera.

La estigmatización lidera el patrón de ataques desde el mes de inicios de año, y se ha constituido de declaraciones por parte de funcionarios del Estado en las que se acusa a las organizaciones de fabricar hechos y denuncias para justificar los hechos ocurridos el 3 de enero, así como desacreditar las denuncias realizadas en torno a los procesos de excarcelación. Por otro lado, el Estado continuó cuestionando la legitimidad de las denuncias realizadas por el movimiento de derechos humanos a organismos internacionales, insistiendo en que se trata de “armas” para instrumentalizar los derechos humanos con fines políticos.

Los hechos de intimidación y hostigamiento también formaron parte de los patrones documentados durante el primer trimestre del año. Mensajes intimidantes y amenazas de procesos de investigación, evidenciando el monitoreo a las organizaciones, así como llamadas  y presencia de desconocidos en las sedes de organizaciones. Persisten las acciones para amedrentar  y con ello el temor a que se produzcan represalias por la actividad de denuncia y exigibilidad.

Te invitamos a descargar nuestro reporte y conoer los detalles: CDJ – Primer Trimestre 2026

Para contactarnos: centrodefensores@gmail.com, Twitter @DefensoresDDHH_ Instagram @centrodefensores, www.centrodefensores.org.ve

We invite you to download our report and find out the details: CDJ – First Trimester 2026

Categories
Informes CDJ

SITUACIÓN DE LAS PERSONAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA – Febrero 2026

El Centro para los Defensores y la Justicia (CDJ) documentó 26 ataques e incidentes de seguridad durante el mes de febrero de 2026.

En Febrero se documentaron nuevas agresiones en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos.  Mientras no cesen las medidas legales y fácticas restrictivas del espacio cívico, los riesgos para quienes promueven, defienden y exigen derecho seguirán vigentes.

Persiste la Política de Criminalización de la cooperación internacional y las amenazas e intimidaciones a la sociedad civil en el marco de la ley de Fiscalización, Regularización, Actuación y Financiamiento de las Organizaciones No Gubernamentales y Organizaciones Sociales Sin Fines de Lucro, con su vigencia los derechos a la libre asociación y defensa de derechos siguen siendo vulnerados.

El espacio cívico y democrático sigue sin ser garantizado

No solo se mantienen vigentes normativas restrictivas y los mecanismos represivos, sino que las autoridades actuales continúan amenazando e intimidando a las organizaciones, evidenciando una continuidad de los patrones de agresión y amedrentamiento que configuran la Política de Criminalización, Represión y Control Social.

Los actos de intimidación y amenazas en el marco de la ley de fiscalización se orientan  mantener controles discrecionales y neutralizar bajo la lógica del miedo a las organizaciones de la sociedad civil, con el fin de limitar su actuar.

La estigmatización y los actos de intimidación y hostigamiento no cesan. Las campañas de estigmatización estuvieron orientadas a desprestigiar a las organizaciones, acusándolas de “instrumentos de guerra”, “encubrir planes contra la república” o se les señala de “corruptos” entre otros, con el fin de desacreditar sus acciones y pretender vincular la defensa de derechos humanos en Venezuela con actividades desapegadas a la legalidad.

En relación a la recuperación del Espacio Cívico y la garantía del trabajo de las organizaciones de derechos humanos 2026 no ha traído consigo cambios significativos para garantizar su labor, por el contrario, se mantiene vigente la lógica del enemigo y las acciones tendientes a criminalizar y desacreditar el trabajo de exigibilidad y documentación de quienes defienden, exigen y promueven derechos humanos en el país.

Los 26 ataques e incidentes de seguridad documentados en este período pueden verse reflejados en los siguientes patrones de agresión:  

En febrero continuamos documentando ataques en contra de personas y organizaciones defensoras, en especial en el marco de las exigencias realizadas en torno a las excarcelaciones de personas detenidas por motivos políticos y para que la Ley de Amnistía se promulgase bajo los estándares internacionales de derechos humanos , acusándolas de presuntos cobros a víctimas y familiares, y de responder a intereses extranjeros con fines desestabilizadores.

Asimismo, se registraron nuevos señalamientos en torno a la cooperación internacional, se hicieron llamados a aplicar la ley de fiscalización alegando respecto a las organizaciones  que “que muchas de ellas no son más que fachadas para lavar dinero del imperialismo y financiar a los grupúsculos que quieren incendiar el país” . En el mismo orden de ideas funcionarios alegaron que “el que no la debe, no la teme. Pero aquí en Venezuela se acabó el tiempo donde cualquier agente extranjero venía con una fachada de ayuda humanitaria a meterse en los asuntos internos del país. Registro obligatorio y rendición de cuentas, eso es lo que les toca si quieren seguir funcionando aquí” . Estos discursos además en casos se acompañaron de amenazas o intimidaciones sobre posible inicio de investigaciones en su contra.

Se sigue evidenciando cómo se mantiene la política de criminalización, y la institucionalización de la tesis del enemigo interno, y en consecuencia que los riesgos para las personas defensoras sigan siendo altos.

La intimidación y hostigamiento continúa siendo una de las modalidades de ataque más utilizadas por el Estado para generar temor e intentar neutralizar al movimiento de derechos humanos. Las acusaciones por funcionarios públicos asociadas a la comisión de delitos, son el tipo de acciones que indican que la documentación y la exigencia de rendición de cuentas con el fin de avanzar en procesos de justicia, siguen siendo objeto de criminalización.

El entorno para la defensa de los derechos humanos en Venezuela se mantiene bajo una política sistemática de criminalización y control. La persistencia en los ataques evidencia que el Estado utiliza mecanismos legales y tácticas de intimidación para neutralizar a la sociedad civil.  La estigmatización como principal forma de agresión busca deslegitimar la labor de defensa, mientras que la falta de garantías institucionales confirma que el espacio cívico sigue siendo restringido y hostil para quienes promueven los derechos fundamentales.

Es necesario garantizar un espacio cívico y democrático libre y seguro para el fortalecimiento de la democracia y la consolidación del Estado de Derecho, donde la libertad de asociación, expresión, reunión y la defensa de derechos humanos puedan realizarse de forma plena y sin controles arbitrarios.

Te invitamos a descargar nuestro reporte y conocer los detalles:  CDJ Reporte Febrero 2026

Para contactarnos: centrodefensores@gmail.com, Twitter @DefensoresDDHH_ Instagram @centrodefensores, www.centrodefensores.org.ve

We invite you to download our report and find out the details: CDJ Report February 2026

Categories
Informes CDJ

SITUACIÓN DE LAS PERSONAS DEFENSORAS DE DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA – Enero 2026

El Centro para los Defensores y la Justicia (CDJ) documentó 64 ataques e incidentes de seguridad durante enero de 2026.

La criminalización a la defensa, exigencia y promoción de derechos humanos no ha cesado. Las medidas y normas restrictivas del Espacio Cívico y Democrático y la criminalización por parte de funcionarios del Estado siguen generando riesgos a la labor de las personas y organizaciones defensoras de derechos humanos.

Las agresiones en contra de la sociedad civil se mantienen con amenazas, hostigamiento e intimidaciones. El derecho a la libertad de asociación sigue siendo limitado producto de un marco normativo restrictivo sobre el cual no se observan cambios.

El espacio cívico y democrático sigue sin ser garantizado.

A pesar de los cambios en el contexto venezolano posteriores a los hechos del 3 de enero, la criminalización y ataques en contra de personas y organizaciones defensoras de derechos humanos no han cesado y siguen desarrollando sus actividades en un entorno represivo, de criminalización y control social.

Se documentó un nuevo aumento en las agresiones en relación al segundo semestre del año 2025, cuando se contabilizaba un promedio de 22 ataques mensuales, frente a 64 en el primer mes del 2026.

Desde distintos espacios e instituciones del Estado se criminalizó y desacreditó el trabajo de las organizaciones al ser señaladas de “mentirosas”, “mercantilizar la justicia”, de ser fachadas para “luchar con fondos extranjeros”, se les acusó públicamente de presunta “extorsión” y de hacer uso de su trabajo como una forma de “conspiración política para desestabilizar”. 

Los 64 ataques e incidentes de seguridad documentados en este período pueden verse reflejados principalmente en los siguientes patrones de agresión:  

Con el inicio de 2026 se registró un nuevo pico de ataques en contra del movimiento de derechos humanos. Desacreditando y cuestionando públicamente la legitimidad de las actividades de las organizaciones de derechos humanos en pro de las víctimas, el Estado venezolano pretendió deslegitimar el trabajo de quienes defienden los derechos humanos en el país, como parte de la política de criminalización a la defensa, exigencia y promoción de derechos que sigue vigente.

La estigmatización fue la modalidad de ataque más registrada durante el mes de enero, principalmente en el marco de cuestionamientos al propósito y denuncias de las organizaciones no gubernamentales de derechos humanos que exigían condiciones y liberaciones plenas a las personas detenidas por motivos políticos. Funcionarios estatales y plataformas progubernamentales afiliadas o asociadas a la actual administración difundieron y replicaron mensajes acusando a las organizaciones de presuntamente “lucrarse” de los familiares de los presos políticos excarcelados durante el mes. Asimismo, se desprestigian las denuncias de las organizaciones sobre la situación de violación  de derechos humanos en el país, acusándolas de fabricar e inventar hechos documentados.

We invite you to download our report and find out the details: CDJ January Report 2026